El <strong>Real Madrid</strong> llegaba a Belgrado con los deberes hechos -ya clasificado y con el factor cancha asegurado en cuartos-, y con menos apetito que su rival, <strong>un Partizán hambriento que se jugaba el pasaporte</strong>. Los de Obradovic fueron más ambiciosos y sacaron del partido a los blancos e<strong>n los tres últimos minutos del segundo cuarto</strong>, tomando una ventaja que supieron administrar <strong>-con empujón arbitral al inicio del último acto-</strong> para sumar un triunfo <strong>(104-90) </strong>que les abre de par en par la puerta de los cuartos de final. <strong>Otro éxito de don Zeljko</strong>, rey de Europa.

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