El Juvenil A del Madrid juega siempre bajo la mirada constante de un mercado que no descansa. Sus partidos se han convertido en un punto de encuentro habitual para agentes, intermediarios y ojeadores que rastrean talento antes de que estalle definitivamente. Aunque en muchas ocasiones a este lugar se ha llegado tarde ya. Por eso, la grada del Di Stéfano es, desde hace tiempo, una antesala de la élite.

