La polémica de Albania -con Iñigo Jofre, 29 del ránking, jugando al lado de un amateur- deja una de esas reflexiones incómodas que cualquier deporte en crecimiento acaba teniendo que afrontar tarde o temprano. No se trata tanto de si el tinerfeño incumplió alguna norma, que por supuesto no lo hizo. Tampoco de convertir a un jugador en el villano de la semana. Pero sí de preguntarse si determinadas situaciones ayudan o perjudican a la imagen de un deporte que lleva años intentando consolidarse entre la élite mundial. Yo lo tengo claro: ayudar… no ayuda mucho.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *