Adoquines que sacuden las piernas, muros que desafían la gravedad y viento que rompe el pelotón… El primer gran pulso de las clásicas ya está aquí: arranca el Opening Weekend y con él, la emoción más pura del ciclismo.


Adoquines que sacuden las piernas, muros que desafían la gravedad y viento que rompe el pelotón… El primer gran pulso de las clásicas ya está aquí: arranca el Opening Weekend y con él, la emoción más pura del ciclismo.