En la Champions League manda el Olympique de Lyon. Y de eso, el cuadro francés, no quería que quedara ninguna duda. Al Barcelona ya se lo había dejado claro en su primera final de Europa en 2019 en Budapest (4-1) y este sábado lo volvió a padecer en Turín. En el momento en que las azulgrana andaban con la confianza en llamas, dispuestas a tutearlas, ya con el traje de campeón defensor del título, el Lyon las volvió a mandar a la lona. Como en Hungría, al cuadro francés le bastó media hora para enseñar su poderío: tres goles en 33 minutos. Esta vez, el Barça se rebeló. No le alcanzó. El camaleónico Lyon, capaz de dominar el partido con y sin el balón, tan duro fuerte físicamente como mentalmente, es imposible de descifrar para el Barcelona.

