La Copa hay que trabajársela en estas primeras rondas en las que aún sobreviven entusiastas equipos que cabalgan entre el semiprofesionalismo y el amateurismo. Lo volvió a comprobar el Atlético de Madrid, que superó el trance por la profesionalidad y el oficio goleador de Griezmann y las paradas de Musso. Ni siquiera el 0-2 que reflejaba el marcador del estadio Balear a los veinte minutos suavizó el envite para los de Simeone. Dos goles encajados y que Musso fuera el mejor no habla bien del partido defensivo del Atlético.

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