El liderazgo de un equipo se gana en la dificultad de los partidos grandes y también en la de los de menor calado. El líder siempre tiene que estar y aparecer. Lo sabe bien Rodrigo de Paul, al que le ha costado tres temporadas imponer su jerarquía en el campo y en el vestuario del Atlético. Si en las remontadas ante el Sevilla (4-3), el PSG (1-2), el Barcelona (1-2) o el Leverkusen (2-1) fue trascendental por juego, por goles o por ambas cosas, su ascendencia también hizo acto de presencia ante el Cacereño (1-3) y el Getafe (5-0) en la Copa. Esta noche, De Paul se presenta en el Bernabéu como indiscutible protagonista de cualquier manejo, ya sea el de la pelota, el del partido o de la batalla por imponer la jerarquía cuando el partido se inflame.

