La UEFA vendió el nuevo formato de sus competiciones de clubes —vigente desde el ciclo 2024-27— como una revolución. Más partidos relevantes, mayor reparto de ingresos, acceso a más clubes desde la primera jornada. Y en la fase de liga, efectivamente, algo ha cambiado. El problema es que cuando llega marzo y los cuartos de final entran en escena, el paisaje es casi idéntico al de siempre. Los mismos países. Los mismos clubes. La misma jerarquía.

