Hay acciones que resumen un partido. Kieran Trippier atacó un balón largo con tanto desatino que ni lo despejó ni se posicionó entre el delantero y su portería. Inesperadamente liberado, Omar Marmoush se quedó solo ante el portero del Newcastle, Martin Dubravka, que salió a destiempo y entregó el arco de su equipo en una cadena de errores poco común en esta Premier. El 1-0 en el minuto 18 reflejó con nitidez el adormecimiento con que se presentó el Newcastle en el Etihad, en un duelo directo por el acceso a los puestos de Champions. El Manchester City salió cómodamente ganador y corrió una cortina de tul sobre la memoria inquietante del 2-3 sufrido el martes pasado contra el Madrid. El 4-0 alivia el dolor de un colectivo que se prepara para viajar al Bernabéu el miércoles que viene. Pero los hechos no ayudan a aclarar si la goleada fue consecuencia de la mejoría del City o de un día horrendo del Newcastle.

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