<strong>»Hasta la muerte» se lee en las bufandas de los aficionados</strong> que pueblan las gradas de los estadios cada semana. Inspiradas en las leyendas que se iniciaron entre los ultras de los grupos italianos, la mayoría de mensajes apocalípticos constituyen la prosa del fútbol y una realidad sentimental entre individuo y colectivo difícil de explicar. Son varios los deportistas cuyos restos mortales aún tienen un efecto hipnótico sobre los entusiastas que desarrollan un peculiar necroturismo, cada vez más masivo. Sin la contundencia de Elvis Presley en Graceland, o Michael Jackson en Los Ángeles, pero con la devoción que los admiradores profesan a sus ídolos.

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