En un año de Mundial, el Balón de Oro nunca se decide sólo por lo que ocurre con los clubes. La historia del premio demuestra que la Copa del Mundo suele inclinar definitivamente la balanza. Da igual haber firmado una temporada extraordinaria entre agosto y mayo: cuando llega el gran torneo de selecciones, todo vuelve a ponerse en juego. Y esta edición no está siendo una excepción. A falta de los partidos decisivos, algunas actuaciones ya han cambiado por completo la carrera por el galardón. 

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