En su versión contemporánea, el Mundial de fútbol es un fabuloso acontecimiento comercial y político sostenido por las emociones que procuran los futbolistas desde hace un siglo. Uruguay, un pequeño país de 176.000 kilómetros cuadrados, 3,4 millones de habitantes y una ardiente pasión por el fútbol, organizó en 1930 la primera Copa del Mundo. Qatar, una nación de 11.500 kilómetros cuadrados, 15 veces más pequeña que Uruguay, con una población de tres millones habitantes y sin ningún interés por el fútbol hasta hace muy poco, será la sede de esta edición. No es difícil pronosticar que Uruguay nunca más albergará en solitario el Mundial de fútbol. Más fácil es suponer que en algún momento, no sabemos cuándo y en qué circunstancias, otro Qatar oficiará el torneo.

