Al Mundial de Qatar llegaron cuatro Balones de Oro, y dos se fueron sin gloria. Karim Benzema, el último premiado, regresó a Francia sin despedirse de sus compañeros y sin estrenarse en el torneo, lesionado. Cristiano Ronaldo se fue llorando, solo, sin esperar a nadie, con la única compañía de una cámara que registraba sus lágrimas.

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