El Getafe, jugando en su ley, se llevó los tres puntos del Madrid y dejó a sus jugadores ofuscados y al público protestando, con nuevos gritos de “¡Florentino dimisión!”, ahogados rápidamente por la megafonía. El partido discurrió según el plan de Bordalás, con presión ocasional arriba, defensa firme con líneas de cinco y cuatro, faltas para cortar el ritmo, choques para desgastar el físico al rival, máxima ambición en los balones divididos y la perla de un golazo de Sartriano, que puso el balón donde duermen las arañas, lugar al que no puede llegar ningún portero, ni siquiera Courtois.

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