<strong>Vinicius </strong>saludó tímidamente desde el césped a la afición, después de que sus compañeros saltaran al terreno de juego con su camiseta puesta y de que el Bernabéu le brindara una tronadora ovación bajo una pancarta que ocupaba todo el Fondo Sur: «Vinicius somos todos, basta ya». El brasileño no va parar hasta que los ataques racistas paren, pero tampoco quería ser el centro de atención del partido, aunque fuera inevitable. Sin sanción tras el perdón de Competición, no jugó por unas molestias en la rodilla y se quedó al lado de Florentino Pérez en el palco. Sí, en el palco presidencial. Vini como símbolo.

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