Hay instantes deportivos que marcan hitos en la memoria colectiva. Es bastante probable que todos los argentinos que lo vivieron recuerden dónde estaban el día en que Maradona regateó a varios jugadores ingleses y anotó aquel gol histórico —el que marcó con el pie, por si había dudas—. Que los hinchas franceses no olviden aquel Mundial en el que ejercieron de anfitriones, alzaron la copa y parecieron unir a todo un país. Que los seguidores españoles sepan en qué bar o casa y con quién estaban en el instante en el que Iniesta golpeó el balón para hacer a la selección española campeona del mundo por primera vez en su historia. Esos momentos definirán también la relación de los hinchas con sus equipos. No es lo mismo levantar la copa Jules Rimet con 12 años y toda una vida por delante que hacerlo ya con la experiencia de varios fracasos.

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