Brama el estadio cuando Jakob Ingebrigtsen, el atleta que dobla sus objetivos en cada campeonato, se coloca en la línea de salida. El noruego no selecciona. Siempre que puede, corre. Y en Nanjing (China), como dos semanas antes en Apeldoorn, tiene previsto intentar proclamarse campeón en 1.500m y 3.000m, como también lo intentó, en 1.500m y 5.000m, en los Juegos de París. Y cuando ya ha resuelto su primera carrera con un par de acelerones y una victoria incontestable, quizá más veloz que en otros campeonatos, el hombre que aspira a igualar a Haile Gebrselassie, doble campeón en 1999, pasa raudo por la zona mixta y, cuando ya se iba, alguien le lanza una última pregunta: “Jakob, ¿no estás decepcionado al ver que no están tus rivales olímpicos?”. Y el noruego, brazos en jarras, sonríe y responde a la gallega: “¿No lo estamos todos?”.

