No fue el partido más cómodo para Mariona Caldentey. La talentosa futbolista mallorquina, elegida hace dos semanas como la mejor jugadora de la temporada en su primer año en el Arsenal tras diez campañas como azulgrana, corrió mucho tiempo detrás del balón en final de la Champions ante su exequipo. El Barcelona, de donde se fue el pasado verano sedienta de nuevos estímulos para una carrera en la que ya había conquistado todo con el club catalán, tuvo más posesión —56% a 44%— y disparó más veces —20 a 8— que las gunners este sábado en el Estádio José Alvalade de Lisboa. En ese contexto, a Mariona le tocó bailar con dos de las piezas más desagradables.

