La semifinal de la Final Four de la Euroliga parecía resuelta a la vuelta de los vestuarios, pero el Barça se empeñó en rescatar una derrota inopinada de las garras de la victoria. El Real Madrid tanteo las fugas en la autoestima azulgrana y las convirtió en resquicios para desatar su épica, para ganarse la pelea por su undécima Copa de Europa. Del 47-34 del minuto 22 al 56-62 tan solo 10 más tarde, cuando los de Jasikevicius ya eran presa del miedo y los de Laso, una hidra competitiva. “No hemos dejado de creer”, resumió el entrenador madridista para explicar la resolución de un plan que comenzó a contrapié tras la lesión de Williams-Goss a los 52 segundos de partido. Cayó el Barça en Belgrado (83-86). Como en la edición de Londres en 2013 (67-74), y en la de Milán en 2014, la mayor diferencia histórica en una semifinal de la Final Four (62-100).

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