Llull y Satoransky, en el Madrid-Barça de este pasado domingo, en una imagen de la ACB.

Cuatro partidos en solo siete días para empezar 2026, ocho encuentros en 16 hojas del calendario entre finales y principios de año, la noche de Reyes en un hotel de Belgrado lejos de las familias. La agenda navideña del Valencia Basket refleja el loco maratón en que se ha convertido el baloncesto europeo para los equipos que disputan la Euroliga. Un enfrentamiento tras otro, un viaje sin que apenas haya tiempo de deshacer la maleta, entrenadores que no pueden entrenar porque no hay tiempo y jugadores bajo la lupa de la gestión de minutos para no reventar.

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