Las siestas no deberían de estar permitidas en la Liga de Campeones, pero el Manchester City se las puede echar. El combo que adiestra Guardiola protagonizó una hora de fútbol narcótico hasta que le sonó el despertador, un gol de Bellingham al que el técnico catalán respondió con un triple cambio. Bernardo Silva, Julián Álvarez y Phil Foden suplieron a Mahrez, Gündogan y Grealish, estandartes de un equipo que no había sido capaz de armar un disparo entre palos. Tardó 80 minutos en hacerlo. Que la conexión con Haaland fuese episódica no es novedad: el portento noruego tampoco necesita un suministro continuo para dejar huella.

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