Sostenido por el entramado defensivo más sofisticado que han visto los aficionados al fútbol, animado por una presión asfixiante que lo conecta al juego asociativo con un mismo impulso frenético, el Manchester City persuadió al West Ham de que era inútil resistirse. Dos goles de Foden y uno de Rodri, los futbolistas más importantes de la temporada en Inglaterra, sellaron el destino de un equipo único. El 3-1 coronó al equipo de Pep Guardiola con su sexta Premier en las últimas siete temporadas y consolidó una hegemonía sin precedentes en el fútbol inglés desde que se estableció el formato actual de liga en 1992.

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