Hoy arranca una nueva era en el Real Madrid con Xabi Alonso al frente. La expectación es máxima, porque no se trata solo de ganar —eso en el Madrid es siempre condición innegociable—, sino de hacerlo con un sello reconocible. El madridismo ve en Xabi algo más que un entrenador: proyecta en él la esperanza de encontrar su propio Guardiola o Luis Enrique, un técnico capaz de dotar al equipo de un estilo que combine eficacia y espectáculo.

