<strong>El Real Madrid es inevitable</strong>. Es tradición en la entidad blanca, que tumba cualquier episodio negativo que se les genere. Alargan la serie de cuartos de Euroliga, se la llevan a Goya. Tras tumbar, otra vez, a Partizán (78-85). <strong>En una lección de competitividad. Porque en el peor momento dieron la cara, liderados por Musa y su energía, el segundo tiempo de Gaby Deck y Tavares determinante</strong> cuando la bola quemaba en el último minuto. El derecho a soñar con la Final Four de Kaunas está ganado.

