Esta eliminatoria ante el Benfica contenía en sí el morbo de un intrigante regreso de Mourinho al Bernabéu, que finalmente no se produjo. Este eximio entrenador y extravagante ciudadano mantiene aún admiradores entre la afición, deseosos de brindarle un aplauso que supongo hubiera sido replicado por algunos pitos, tampoco demasiados, porque para la mayoría es agua pasada.

