<strong>Se presentaba el Real Madrid en la Copa del Rey</strong> con 12 victorias en los últimos 13 encuentros, algunas tan convincentes como la de Mónaco y otras sacando el gen competitivo, como en la remontada y posterior triunfo en el Clásico más reciente. <strong>Se va de Badalona dolido y de nuevo dubitativo</strong> después de una derrota ante el Unicaja en la que le faltó primero juego y luego alma. Llevaba nueve finales coperas consecutivas. «Tenemos que seguir trabajando. Lo que no podemos hacer es tirar todo lo que se ha hecho», comentaba Chus Mateo tras el varapalo. <strong>Se ha evaporado una ocasión inigualable de disipar dudas, dar el impulso definitivo al proyecto y dominar al mismo tiempo las tres competiciones nacionales.</strong>

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