Dudo que alguien pensara que el Real Madrid podía ganar este partido. Ni el madridista más optimista, máxime tras los acontecimientos de los últimos días. El caso es que el Madrid llegó a este partido con muchas bajas y, sobre todo y por encima de todo, sin la menor ilusión. Lógico, pues, que cayera derrotado. El problema, uno más esta temporada, es que besó la lona en el primer asalto. Un K.O. fulminante. No se llevaban jugados ni veinte minutos y el marcador ya estaba 2-0. No se levantó del golpe.

