El límite salarial nació en la temporada 13-14 para atajar una deriva caótica. Nuestro fútbol debía 750 millones a Hacienda, la deuda con la banca era de unos 1.000, los clubes se debían 500 entre sí, cerca de 500 jugadores tenían denuncias de impago por un monto total de 79 millones y amenazaban huelga. De los 42 clubes, 32 estaban en concursal. La forma de acabar con eso fue el límite salarial. Hubiera sido sencillo imponer un tope de 70% del presupuesto para costo de plantilla, pero eso dejaría fuera la solución para las deudas arrastradas. Así que se creó una fórmula que recogiera ingresos, gastos y deuda.

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