El líder necesitó remontar también un gol en campo del colista para cantar victoria en una cita crucial para la suerte de la Liga. El Barça ya se ha acostumbrado a dar la vuelta al marcador en diferentes encuentros desde la llegada de Flick. El 1-2 de Zorrilla no tuvo, en cualquier caso, mucho mérito porque el Valladolid no gana desde diciembre y ya es equipo de Segunda División. La angustia azulgrana duró prácticamente una hora después de tirar medio partido con una estéril alineación condicionada por los próximos partidos contra el Inter y el Madrid. A favor de marcador, los azulgrana tampoco supieron serenar su juego ni rematar la contienda y se entregaron a un final incierto y tenso solventado por la fiereza de Araujo. El pitido final fue liberador para los barcelonistas, que aumentan a siete los puntos de ventaja sobre el Real Madrid a la espera de su partido contra el Celta. La importancia del clásico del domingo dependerá del resultado del Bernabéu cuando faltan cuatro jornadas para el final de la Liga.

