Faltaban 21 segundos y el Madrid ganaba por uno, 87-86, merced a un 2+1 de Deck en la posesión anterior. El Partizán se jugaba el partido, el Madrid no podía conceder los tiros y decidió, claro, defender toda la acción. Cuando el balón le llegó a Punter, ya se sabía que el estadounidense se jugaría el tiro.

