Escribe Jenaro Talens de la soledad de un mundo inexplicable, de vivirla sin sobresaltos, y describe la mañana de lluvia en Londres un domingo de abril y el último paseo a ritmo de maratón, tres minutos por kilómetro, unos segundos más, de Mo Farah, un atleta inexplicable, como el mundo, solo, que dice adiós nada más cumplir los 40 años. De Greenwich y sus jardines al Mall por el puente de la Torre, el Big Ben, Buckingham Palace, el paseo favorito de los turistas. Un viaje de la soledad a la soledad para Mo Farah, un niño somalí vendido a una familia de Londres cuando tenía nueve años, trabajo infantil esclavo, redención, grandeza, a través del deporte.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *