Las lesiones graves de rodilla, muy comunes en el fútbol, conducen a los futbolistas a un largo proceso de recuperación que se convierte en una batalla mental para volver a competir. Pero el caso de Èric Montes (27 años, Manresa), excanterano del Barcelona, ha roto la norma. Su lesión le sirvió para detenerse y reconocer su sufrimiento cada vez que se despertaba para ir a entrenar o disputar un partido. “Cuando me rompí la rodilla, fue de los mejores momentos de mi vida mentalmente, pese al dolor. No tenía que ponerme una careta para ir a entrenar”, explicó Montes el pasado viernes, cuando anunció su retirada del fútbol profesional.

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