Muestra del juego de pelota en la zona arqueológica de Cuicuilco, en Ciudad de México, el 11 de junio.

Horas antes del silbatazo inaugural del Mundial, los dioses están pendientes de un partido de pelota en un pequeño foso de la zona arqueológica de Cuicuilco, en Tlalpan, al sur de la Ciudad de México. El árbitro agarra la pelota de hule, ante la mirada atenta de los diez jugadores. “El juego de la vida y la muerte: se gana y se pierde”, dice antes de hacer rodar la redonda. Uno de los jugadores espera a su llegada, se apoya en el suelo con la mano y golpea la cadera con su cadera, con la soltura de un bailarín de breakdance. El resto de jugadores queda pendiente del movimiento del balón, como jaguares acechando a su presa. Es el inicio del breve partido de exhibición de pelota mesoamericana organizado por la Secretaría de Cultura, uno de los eventos previos a la Copa del Mundo de fútbol.

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