El Joventut salió escaldado del primer partido, pero aprendió la lección, mejoró exponencialmente su intensidad, multiplicó su energía, jugó con las ideas muy claras en ataque y derrotó al Barcelona con todas las de la ley (81-87). Hacía ocho años que no ganaba un partido en el Palau. Palabras mayores. Y lo logró con el brillo de Tomic (24+5), un exazulgrana, bien secundado por los explosivos Bassas (13 puntos con 3/4 triples) y Feliz (12) y el multiusos Parra (10+4+4+4 robos).

