El prefecto de la Policía de París,<strong> Didier Lallement, ha admitido que la gestión de la celebración de la final de la Liga de Campeones de fútbol fue un «fracaso»,</strong> marcada por el caos en las inmediaciones del estadio, donde las fuerzas de seguridad utilizaron gases lacrimógenos. El evento, que enfrentó el 28 de mayo al Real Madrid con el Liverpool, <strong>»fue a todas luces un fracaso»</strong>, en palabras de Llalement, que se ha disculpado con los seguidores españoles y británicos que se desplazaron a la capital gala por los momentos de inestabilidad vividos especialmente antes del inicio del partido.

