Poco más de media hora resistió el Viktoria Plzen en un repleto San Siro, un tiempo en el que el Barcelona albergó la esperanza de un tropiezo del Inter que le diese vida en la Liga de Campeones. Si algún equipo se sitúa vecino al inesperado desastre ese es el cuadro nerozazurro, que atesora un largo currículum de disgustos. Así que ese tramo de zozobra alimentó alguna esperanza blaugrana. Pero el Inter empujó y empujó, remató, insistió en un cerco ante la meta de Stanek, el atribulado meta checo al que ni una poblada defensa le ayudó a transitar con sosiego por el partido. Hasta que llegó el gol de Mkhitaryan y salió el sol en Milán (4-0). El Inter estará en octavos de final y el Barcelona cae a la Europa League.

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