El trabajo del periodista es buscar noticias. Pero hay veces que se las encuentra, que le caen del cielo. El 2 de enero de 1961 le ocurrió a un redactor de MARCA. Se subió a un taxi en Madrid, se acomodó y tras indicar al conductor su destino vio que en un rincón del vehículo había unos papeles. Se puso a leerlos y se quedó pasmado. La firma era de <strong>Pedro Escartín</strong>, el seleccionador que el 31 de diciembre había dimitido a pesar de haber llevado a España al <strong>Mundial</strong>. Era un detallado informe de todos los jugadores que podían ir a Chile, un pormenorizado examen jugador a jugador de cómo estaban y cómo podían llegar a la cita sudamericana. Lo que hoy se vendería como una explosiva exclusiva se publicó en MARCA sin más firma que la del autor del informe, <strong>Pedro Escartín</strong>. Impensable eso hoy.

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