A mediodía, Paula Badosa accede a la sala con paso firme y rebelada: a cada golpe propuesto por su espalda, reacciona levantándose. No podrá conmigo este sube y baja, transmite la española, en la reserva durante casi dos meses y de vuelta ahora en París, previo paso por Estrasburgo. El cuerpo ha respondido en el ensayo previo a Roland Garros, aunque se impone el realismo y la erosión “cansa”, contesta a este periódico. “Anímicamente, me cuesta un poco, sobre todo porque trabajo mucho para llegar al nivel donde lo dejé [en enero, con las semifinales de Australia]. Y es duro, porque haces un proceso muy largo. Entonces estaba muy bien, pero de repente, tienes que parar otra vez”, relata.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *