Cada cuatro años vuelve el Mundial y con él regresa un ritual que no entiende de edades ni de fronteras: destapar sobres, cambiar pegatinas, buscar la que falta y perseguir el álbum completo de Panini. La costumbre empezó en México 1970 y en 2026 vuelve convertida en un negocio planetario. Según cifras de los nuevos dueños de la compañía italiana, esta edición, la más grande de su historia, moverá alrededor de 1.400 millones de euros. El golpe puede ser aún mayor porque Panini podría perder la Copa del Mundo de 2034, en Arabia Saudí, si la justicia falla en su contra en el litigio que mantiene con su rival.

