Desde 2020, aislada y situada en el calendario en los primeros días del año por estrategia comercial durante el mandato de Luis Rubiales, la Supercopa de España que arranca esta noche con la semifinal entre el Barcelona y el Athletic (20.00, Movistar) se muda por sexta vez a la controvertida sede de Arabia Saudí. Para estos primeros días de enero, la temporada está ya en un punto en el que los defectos, las virtudes, las dudas y las certezas colectivas e individuales, con las de los entrenadores a la cabeza de los focos, se agrandan o se achican. Todos se juegan algo en este incómodo examen de paso del ecuador del curso. La Supercopa es la cuarta competición por jerarquía, pero también es la primera en resolverse y en influir en los estados de ánimo de los equipos. El formato, también ideado bajo el mandato de Rubiales, ha elevado el interés y el nivel del torneo. El cartel es de primera, completado como el más clásico del fútbol español con la participación del Real Madrid y del Atlético de Madrid, que se medirán en la semifinal del jueves (mismo horario y televisión).

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