Camino de San Remo el sábado, pasado el kilómetro 290 y llegado el Poggio, los últimos metros de la última subida, o quizás, antes, si el instinto le dice que la Cipressa será decisiva, Tadej Pogacar acelerará, se quedará solo en cabeza sobre una Colnago, la Y1Rs, que es una ecuación, el manillar es una v, la tija del sillín una y. ¿Y la x? No, la x no existe. Cuando Pogacar acelera se acaban las incógnitas, Mathieu van der Poel mira para otro lado, y Jasper Philipsen se olvida de su sprint, y el magnífico Mads Pedersen no encuentra espacio para su derroche. Filippo Ganna levanta el pie, y la bici florece.

