Apenas dos semanas de que cierto sector muy identificado de la crítica pusiera en duda su titularidad apelando a su apellido, el hijo (aunque ya lo había hecho con una galopada en el 95′ para firmar un gol de puro gen en Anoeta) no ha encontrado mejor momento que el derbi para ejecutar el plan del padre. Giuliano no sólo sería la punta de lanza de la estrategia diseñada por Simeone desde la pizarra, sino que acabaría agigantándose, trasladando al verde la pasión inherente al ADN familiar, para erigirse en el futbolista que destrozó el esquema de Mourinho, en el ataque, y en el que secó a cuantos madridistas trataron de entrar por su costado, en defensa. Un MVP de libro que hace ridículo cualquier debate.

