El deporte también tiene sus casos sin resolver, sus grandes enigmas, sus signos de interrogación abiertos pero nunca cerrados, sus secretos bien guardados. Y algunos de ellos no afectan tanto al aspecto estrictamente competitivo como al entorno del mismo. Por ejemplo, el misterio de la Fórmula 1. Han pasado 20 años, este jueves se redondeará la cifra, porque el Gran Premio en cuestión se disputó el 23 de mayo de 2004, y continúa sin saberse qué demonios pasó con aquel diamante que lucía el frontal del Jaguar que conducía Christian Klien en Mónaco.<strong> Como quiera que la efeméride coincide con una nueva edición de la carrera del Principado, la más glamurosa del Mundial, no está de más atender a los sucesos que se produjeron hace dos décadas en la curva Loews</strong>, sexta en un circuito, el del Principado, que cuenta con casi dos decenas. Abróchense los cinturones…

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