Un disgusto para su madre y el comienzo de un cuento de hadas para los apenas 12.000 habitantes de <strong>Carpenedolo</strong>, la pequeña localidad situada a 30 kilómetros de su <strong>Orzinuovi </strong>natal, en la provincia de <strong>Brescia</strong>. Fue lo que produjo la arriesgada decisión, con sólo 32 primaveras, del director de la sucursal del <strong>Banco Pompiano</strong> renunciando a su cómoda posición para entregarse a su pasión por el fútbol. Hoy, justo diez años después de que se embarcara por primera vez en un viaje del <strong>Atlético </strong>(a <strong>Riazor </strong>concretamente), se confirma que aquel joven que dominaba hasta el último jugador aficionado del norte de Italia, simplemente estaba forjándose a sí mismo como el mejor fichaje del mercado. Su autodidacta y pionero método ha convertido a <strong>Andrea Berta </strong>en el <strong>director deportivo más codiciado de Europa</strong>.

