El Girona se condenó a sí mismo en Montilivi con dos expulsiones que allanaron el camino de un Levante que no necesitó demasiado para imponerse con facilidad (0-4). El equipo dirigido por Míchel, espeso, plano y sin respuestas desde la temprana roja a Witsel en la primera media hora, quedó a merced del rival tras el cabezazo de Etta Eyong, y se derrumbó con la expulsión de Vitor Reis y los tantos posteriores de Carlos Álvarez, Iván Romero y Koyalipou.

