Hace menos de un año, el Girona escuchó su nombre en los bombos de Nyon. El PSG, el Slovan Bratislava, el Feyenoord. Una ciudad de poco más de cien mil habitantes asomada, por primera vez en su historia, al mapa grande del fútbol europeo. Los aficionados se pellizcaban porque había que pellizcarse.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *