Hay éxitos que quedan marcados por el trabajo colectivo y otros por el talento individual. El del Bàsquet Girona, que este domingo certificó un histórico ascenso a la ACB, se recordará porque Marc Gasol, fundador y presidente del club, y héroe para su afición; decidió un día bajar a la cancha para convertir un equipo perdedor en otro de élite. Contra Estudiantes, en la final de las eliminatorias de ascenso a la máxima categoría del baloncesto (66-60), el pívot jugó renqueante por su rodilla maltrecha en las semifinales, pero contribuyó a mantener el ánimo y el juego de un conjunto que empieza y acaba en él. Su aportación después del descanso fue decisiva para sobrevivir al heroico arreón final de Estudiantes, que llegó a perder de 14 y aspiró a la victoria hasta el que la bocina dijo basta.

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