La culpa la tuvo el cohete chino, el origen de todos los males que le sobrevinieron al Athletic en la fría noche de Montilivi, que ya está apretando la temperatura y empiezan a verse los primeros vahos en las gradas y el césped. El cohete chino se estrelló en el Pacífico, pero como andaba dando vueltas por aquí y por allá, sin rumbo definido, hizo que muchos aviones tuvieran que esperar en tierra a que se calmara la cosa.

