En Italia, el Giro es una religión sagrada, casi mística. Su espíritu es difícil de igualar, propio de un sentimiento profundo que se instauró hace más de un siglo, a comienzos del convulso y apasionante siglo XX, y que, desde entonces, ha acompañado a generaciones enteras que cada mes de mayo se visten de rosa con fervor casi ceremonial. Nápoles no es una ciudad cualquiera para la ‘Corsa Rosa’, sino un emblema que representa a la perfección los valores de la ronda italiana: pasión, emoción y belleza.
La jornada · viernes, 15 de mayo de 2026
-
Sinner y Medvedev, con un poco de todo: vómitos, calambres, alternativas, lluvia... y suspensión
-
La locura para ir a Leipzig: "Somos un barco a la deriva que surca todos los mares"
-
Mourinho es el elegido
-
El Cádiz empata en Castellón y salva la zona de descenso una semana más
-
El Aston Villa vapulea al Liverpool y Emery vuelve a lo grande a la Champions League
-
Jefté asalta el Arcángel y trunca la racha triunfal del Córdoba