Los guantes de los porteros David Soria y Giorgi Mamardashvili sostuvieron en el Coliseum a dos equipos pelados de frío, encerrados en el congelador del descenso, tristes sombras de cualquier pasado más brillante. Getafe y Valencia, dos colistas, rivalizaron en miedos, combatieron los mismos fantasmas y coincidieron en su corto trato al balón. Ninguno quería perder. Los dos se conformaban con un punto. Ganaba el miedo hasta que, en una acción a balón parado, en el minuto 81, Borja Mayoral sacó al Getafe del descenso y dejó al Valencia enredado en una alambrada de espino. El once de Quique supera al de Baraja en la tabla y da un brinco hacia la salvación.

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